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Me presento 1

Unas pinceladas sobre mí, como lo haría ante un grupo que no me conoce.

Imagínate al comienzo de una reunión en la que vas a participar. Nadie de los allí presentes te conoce, pero es preciso presentarse con todo detalle.

No se trata tanto de escribir sobre tu vida, sino de decir “quién soy en este momento”, “cómo me veo a mí mismo/a”.

Para ello utilizaremos tres técnicas: Una escritura lineal, por temas; unas frases abiertas, más dadas a sacar de nosotros lo primero que se nos ocurra y, por ende, lo más auténtico de lo que somos; y un ejercicio simbólico, basado en el dibujo de un escudo o un mandala que nos represente;

Antes de comenzar a escribir, como haremos con todos los ejercicios, dedica unos minutos a dejar tu mente en blanco, a relajarte, a ponerte una música de fondo que te ayuda a sentirte bien, en un ambiente íntimo y apacible. O, si estás en un lugar, público, cierra unos minutos los ojos y descansa antes de escribir.

No temas no ser suficientemente objetivo y no te agobies intentando añadir mil matices. Tú eres un misterio que no puede quedar definido ni con una ni con un millón de páginas. Pero “en este momento” preciso y concreto de tu vida, tú te ves así. Es posible que en otro momento te veas de otra forma, con más optimismo (o con más pesimismo), más pletórico (o más negativo)… No importa. No edites en exceso. Déjate sorprender por lo que salga de ti, aun si no te gusta mucho. A fin de cuentas, estás escribiendo para ti mismo/a. El diario no se escribe “reescribiendo” muchas veces el mismo párrafo, sino escribiendo otro párrafo en el futuro que diga otra cosa, quizá complementaria, quizá incluso contraria a lo que ahora dices de ti mismo/a. Ambas serán “verdad” y ninguna será “la Verdad” sobre tu persona.

Ejercicio – Me presento

Escribe uno o varios párrafos siguiendo estos temas objetivos. Recuerda que escribes para ti, y que el grado de sinceridad aquí es fundamental: abre tu corazón. No temas verte reflejado en este espejo de la escritura. Recuerda también que estamos en un proceso, y que no todos los días te verás de igual manera, pero entre todas las pinceladas de muchos días si irás viendo tu retrato, condicionado por tu historia, tu autoconcepto, tu autoestima, tu estado de ánimo, tu salud…

¡Ánimo! Merece la pena este viaje hacia tu interior.

  1. Preséntate, como lo harías al comenzar un curso o una reunión, ante personas que no te conocen de nada.
  2. Describe tus datos fundamentales, los que son más obvios: dónde naciste, dónde vives, qué edad tienes…
  3. Da algunas breves pinceladas sobre tu vida familiar, social y afectiva.
  4. Cuenta algo sobre tu trabajo, tus estudios, tus obligaciones, tus funciones…
  5. Indica algo sobre tus aficiones: qué música te gusta, qué deporte practicas, qué libros sueles leer, cuál ha sido tu última película…
  6. ¿Cómo me veo a mí mismo? Cinco cualidades positivas.
  7. Y cinco actitudes que podrían mejorar.